Recuperando la Inocencia

RECUPERANDO LA INOCENCIA.
Por Eligia Rosa Rodríguez Rivero.
Mayo 2017

La inocencia no sólo es una protección máxima durante la infancia. Es la frescura para mirar cada día las posibilidades que la vida nos presenta. Es la apertura para ver oportunidades de aprender, en vez de problemas.

La inocencia es la capacidad de maravillarnos y sorprendernos, una y otra vez, de lo pequeño y grande que es estar vivos. Es descubrir belleza y bondad en todo lo que nos rodea.

Perdiendo la inocencia

En el devenir de los años y el traqueteo de la vida, teñida de materialismo y desesperanza, podemos ir perdiendo nuestras tiernas capas de inocencia. Esta nace con nosotros y nos envuelve, de manera protectora, hasta que desarrollamos la voluntad, y el Ser, que asume guiarnos en nuestra vida, allá por los 21 años. Si esto no sucede, como es uso y barbarie, sino que se nos despoja de la inocencia de manera temprana y forzada, quedamos expuestos a vivencias de difícil digestión antes de tiempo. Instaurándose decretos de consecuencias paralizantes. Por ejemplo “el mundo es malo”, “el mundo es feo”, “no puedo confiar en nadie”, “me quieren hacer daño”, …

Necesitamos restablecer la Inocencia para que se manifieste en forma de alegría.

Si las capacidades de sentir la vida desde la Inocencia están dañadas, nuestra alegría y creatividad se ven mermadas. Es por ello, que necesitamos restablecer la Inocencia. Reelaborarla en nuestro interior para que se manifieste en forma de alegría, esperanza, fe, autenticidad, belleza, bondad y verdad.

recuperando la inocencia
Conectar con nuestra inocencia original pasa por ir descubriendo las corazas construidas en base a las creencias sobre nosotros mismos. Las creencias sobre las relaciones, el amor, el mundo, el trabajo. Necesitamos identificar, comprender y dejar marchar esos mensajes invalidantes que escuchamos en casa, en la escuela, en pareja, en la calle, que nos fueron transmitidos sin palabras de manera transgeneracional.

En este presente acelerado y lleno de posibilidades como nunca, es suficiente con que seamos responsables de aquello que nos toca. Sólo de esa parte. Lo demás lo dejamos con nuestros padres, nuestras parejas, nuestros verdugos, nuestros antepasados. Recuperemos nuestra inocencia.